Wednesday, July 1, 2015

Torii cual Koi nadador

Koi nadador

Hace ya casi cinco años que erigí el torii en el fondo del patio; allí quedó instalado este portal, simplemente abierto, como una invitación para pasar. Desde entonces el sol de los veranos, las lluvias de abril y octubre y las nieves de todos sus inviernos hicieron lo que nos hace el tiempo, y comenzó la pintura a dar muestra de sus años a la intemperie.


Encaramado en una escalera, con raspador y lija, removí la pintura descascarada y volví a aplicar en los pelados una mano de pintura de base grisácea, la misma que garantiza ese rojo geranio vivo.  Luego, desde mi ventana, miraba el torii con sus parches y me provocaba la sensación de una imagen que no lograba nombrar.  Busqué nombrar esa imagen unos dos días, hasta que por fin me llegó: es un Koi.  Y el nombrarlo se me reveló en tres versos:

                   Anclado torii
                  —camuflaje rojo-gris—
                  pez koi nadador.
 

















Este fin de semana que fue tan emocionalmente arrebatador, ya que pasión y rabia remolineaban las palabras y los pensamientos en la sangre que hervía por mis venas.  Mi país natal ejerce la injusticia, con el uso de la maquinaria del poder, sobre los más débiles.  Salimos denunciando el atropello con carácter de urgencia; pero en vez de unirnos al grito de auxilio, entre nosotros mismos nos reclamamos unos a otros la veracidad de la forma en que hemos nombrado la sinrazón, como si nos tocara a nosotros y no a los injustos, demostrar la benevolencia de la forma en que ellos aplican la injusticia.















Ayer, a punto de explotar, vi una tormenta acercarse y batirlo todo, menos el torii. Al torii lo vi cual Koi nadador.


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