Wednesday, September 17, 2014

Cacán

Cacán

Esta tarde tibia el play de Cambita estaba repleto. Era juego de clasificación entre Haina y Cambita. Había multitud y algarabía por el lado de la primera, de la tercera y detrás del backstop. El juego era de importancia tal que hasta anunciador hubo. Eso era toda una novedad que dio al juego un aire diferente, como si fuera un juego de los que transmitían por la radio. En varias ocasiones el anunciador le pidió a la multitud retirarse de la banda de la primera, pues había un hainero zurdo que halaba por ese lado.
Los cambiteros cogieron palos en la primera entrada (5 carreras), pero cuando les tocó batear se la lucieron. Parece que la algarabía del pueblo les dio energía para dar palos también. En la quinta entrada estaban empatados, Haina estaba al bate con hombres en primera y tercera y sin outs. Había llegado más gente y el bullicio no dejó que se oyera la voz del anunciador cuando advirtió que el zurdo estaba de turno al bate.
Se preparó el lanzador en el montículo, chequeó los corredores y lanzó una recta para el plato como a mil. "¡Strike one!" Se volvió a preparar y el catcher le hizo señas de que le pichara adentro, el pitcher dijo que no con la cabeza, el catcher insistió y el pitcher volvió a soltarle la misma recta, pero cerrada.  "¡Strike two, en la esquinita de adentro!"
El catcher volvió a pedir lo mismo y el zurdo, sacando el pie derecho, abanicó con todas sus fuerzas disparando un linietazo por la banda de la primera que se perdió entre la muchedumbre que saltó al tiempo del batazo: "¿A quién le dio, a quién le dio?" preguntaban muchos en alboroto y nadie dijo esta boca es mía.
Se calmó el alboroto y el pitcher volvió a lanzar; el zurdo dio un toletazo que capturó el segunda base y en una jugada del 4 al 6 al 3 se realizó un doble play sin que anotara carrera. Justo al momento que se cantó out al corredor de primera, Don Cacán, quien había estado parado entre la muchedumbre, cayó de bruces, tiesecito, como cuando un hachero desploma un árbol en el monte. Cuando lo voltearon para socorrerlo, le vieron en la frente una abolladura circular rosada con marcas oscuras que parecían la costura de una pelota.


Aparece en la colección 
Shortstop
(microrrelatos de béisbol dominicano)
LETRA NEGRA Editores, 2014

Friday, August 1, 2014

La Instalación de mi Torii

4 de noviembre, 2009

Comencé a imaginarme caminando en silencio por un jardín Zen en el patio de mi casa, por esa orilla del patio que entre árboles da al riachuelo del fondo; ahí donde el murmullo de la corriente del agua me permite sentirme lejos de donde estoy y mucho más cerca de donde no estoy. Así nació la idea de hacer un Torii para pasar a estar ahí donde estoy mucho más cerca de donde no estoy. Me llevó casi un año de imaginación, y unos 5 meses de construcción en los que dedicaba los momentos libres de algunas tardes, y las pocas horas de algunos fines de semana, a luchar con esas pesadas vigas de madera para realizar esa idea.

Estas fotos documentan, en lo posible, el proceso que llevó idea a papel, papel a madera, y madera a Torii; así entre lápiz, escuadra, formón y mazo, brocha y pintura, y la ayuda oportuna de la amistad, queda ahora instalado en el patio de mi casa este portal, simplemente abierto, como una invitación para pasar...

Ahora hay que hacer el jardín.







































Thursday, July 24, 2014

El milagro de la memoria

Desde que llegué de la oficina ayer se desató una espectacular tormenta de verano; llovió toda la noche.  Esta mañana, en mi mesa de trabajo, no me aguantaba de las ganas de salir a escuchar de cerca el canto alegre del arroyo; por eso, apenas garabateé unos apuntes y salí. Comencé a oír el murmullo desde el umbral de la puerta.  Me armé de videograbador, caminé sobre el mojado césped hasta el fondo del patio y crucé a través del torii.

Comencé a grabar el momento y, encantando por el canto, paseé por toda la orilla captando el puente, la constante gota de agua llenando el shishi odoshi, la lámpara de piedra, el correr del agua bajo el puente, la vista del Buda sentado entre las rocas del otro lado…  Extasiado me quedé en el correr del agua.

De vuelta en mi mesa de trabajo puse el video: a la máquina se le acabó la memoria y sólo captó 59 segundos.  A mí me queda todo, incluyendo el olor a mojado.









Thursday, May 8, 2014

Mi padre, el monje zen

Hace probablemente diez años o más que no me envuelvo en un proyecto de costura.  Ahora estoy haciendo un bulto para el bandoneón que me prestó una amiga (voy a aprender a tocar el bandoneón).  Anoche, mientras trabajaba en eso, volvió a romperse el hijo obligándome a ensartar la aguja de la SINGER industrial que compré hará ya quince años.  Aunque no uso lentes —sino de vez en cuando para leer, estoy cegato y casi no veo (lo admito)—, se me dificultó encontrar el agujero.

Con Mía rondando a mi alrededor fue inevitable que me acordara de mi padre sastre y tapicero (astronauta y explorador de todo lo hecho por mano de hombre, ingeniero de la vida).  Últimamente sus lentes son mucho más gruesos que los que comenzó a usar en su juventud (mucho antes de que yo naciera).  Hace dos años me visitó y en su constante necesidad de estar ocupado, arregló unos muebles en casa.  Lo vi tomar el cabo del hilo entre pulgar e índice de la mano izquierda, con tijeras en la derecha, cortar la punta del hilo y, sin lentes y sin esfuerzo alguno, de un solo intento, ensartar el hilo en la aguja.

Asombrado le pregunté que cómo era posible que viera el agujero de la aguja, y me dijo: "No mijo, no lo veo, hace tiempo que no lo veo; pero, he hecho esto tantas veces que simplemente me acuerdo de donde está el agujero".

Marzo 5, 2014

Wednesday, February 12, 2014

La construcción de un puente japonés

La construcción de un puente japonés aparce en la sección CAJÓN DE SASTRE, de la Revista TRANSTIERROS

Hui del mundo de la ciudad y aquí abrí sendas entre los árboles para llegar al riachuelo, erigí un torii, construí un puente, una lámpara de piedra y levanté una campana. Me puse a contemplar cómo las estaciones tornaban los árboles de verde a amarillo, a marrón, a sombras, a esqueletos grisáceos vestidos de algodón y cómo resaltaban, perenne, el rojo de mi huella y verde de los pinos. Sé que las nieves esconden un sendero que, a través del torii, va de la casa al monte. Con el lente busco captar (como en un haiku) lo que me rodea cuando, cruzando el torii, voy y vengo.




Sunday, December 29, 2013

Isidro Jiménez Guillén entrevista a Keiselim A. Montás

 
Keiselim Montás: “Soy un espectador tratando de capturar una imagen, un momento”

Hace unos meses, tuve la grata experiencia de conocer al escritor Keiselim Montás (Keysi), en el marco del congreso de literatura Lengua de Mar (organizado por el El Arañazo Colectivo). Un ser Humano demasiado humano (Nietzche, 1878). Acompañado por su familia, visitaba el país que lo vio nacer en 1968. No llegó con las manos vacías. Aprovechó para pasear Allá: diario del transtierro su poemario más reciente y un montón de cosas que decir desde el transtierro.

Aquí, entevista completa:  http://isidrojg.blogspot.com/2013/12/keiselim-montas-soy-un-espectador.html


Monday, December 2, 2013

"Un recorrido geográfico y personal", por Carlos Reyes


Un recorrido geográfico y personal:
sobre Allá (diario del transtierro)

El poemario Allá (diario del transtierro) del escritor dominicano (residente en New Hampshire, EEUU) Keiselim A. Montás, es un recorrido geográfico y personal en el que la palabra se establece como vehículo de la identidad. Las peripecias humanas y cotidianas de un hombre exiliado desfilan por este diario poético en el marco de una geografía en movimiento. El hombre que emigra siempre está Allá aunque esté aquí: la coordenada espacial reclama el regreso y define los pormenores del desarraigo. La tierra natal siempre duele a una esquina del alma o ríe a carcajadas en la soledad y el frío de un Allá inhóspito y extraño.

Keiselim recorre Europa, América del Sur, las Antillas Mayores y Norteamérica siempre acompañado del lenguaje como forma de reconocerse en el idéntico desgarre de sus raíces. Hay una mirada crítica del entorno, unas confesiones de hombre aterido de espanto, de entidad conminada a las carencias interminables. Y todo dicho desde un ámbito lingüístico que no olvida la dominicanidad, tanto de habla como de actuación, que no somete el sentir a modulaciones retóricas y que deja espacio a la memoria como vuelta permanente a sus orígenes culturales.

                                           Carlos Reyes, Mao, Valverde, República Dominicana, 18 de junio, 2013